Por Luis Martínez García.
Una de las cosas que se deja en claro por parte del gerente del hospital de segundo nivel del municipio de Aguachica, es que este es autosostenible.
La crisis que hoy se afrontan en el aspecto financiero, es el producto de una reorganización, que se planteó como tabla de salvación para ajustar a la entidad hospitalaria a sus necesidades en la parte de su operatividad.
Este proceso se convirtió en perjudicial, pues la falta de previsión de los responsables de la reorganización en el ministerio de la protección social, incluyendo la propia gobernación del cesar, le originaron una serie de reclamos económicos en el campo de la justicia colombiana, por la falta de cumplimientos de acuerdos previamente establecidos, entre los que se acogieron a la restructuración, ante las directivas del Padilla Villafañe.
Según Edwin Vega Caviedes, son mas de dos mil millones de pesos que se han pagado en demandas laborales que han sido sacados de los recursos que se han generado por la venta de servicio en el regional, privando con esta situación a quienes laboran en la entidad, del pago de sus servicios, sean o no empleados directos o no.
La atención en forma prioritaria al pago de fallos o acuerdos jurídico, ha llevado a quienes manejan el hospital a descuidar el sector que genera la productividad de recursos, esto también afecta a los proveedores.
Para el gerente actual el problema lo viene afectando desde hace ya cerca de 12 meses, donde se convive con situaciones jurídico administrativa y donde la sombra del cese de actividades por parte de los trabajadores, lo acompañan entre cobijas, con el transcurrir de cada 24 horas.
La falta de oxigenación económica, por parte de quienes involucraron al centro asistencial, en la critica situación que hoy afronta, la tiene al punto de ser ingresada a una sala de cuidados intensivos, pues sus producciones en dinero para nutrir el flujo de caja ya no aguanta más.
Es triste tener que reconocer que el hospital está en una ruta totalmente lastimera y esto no es mi afirmación, más si, del señor gerente Vega Caviedes.
En la fecha, se han tocado las diferentes instancias en el nivel nacional y departamental, para tratar de encontrar eco entre quienes pueden aportar una solución, nada certero se tiene, solo se escucha de las realizaciones de reuniones de junta directiva del hospital de segundo nivel, en búsqueda de una corriente de salvamiento, que le permita a nuestro hospital alcanzar la otra orilla.
Los esfuerzos de incrementar los niveles de facturación realizados por el equipo administrativo en los 18 meses que tiene de estar al frente el profesional Edwin Vega Caviedes, el control de los gastos y los avances en el comportamiento financiero del hospital, no ha sido suficiente para afrontar los diversos compromisos de tipo financieros que se generan en la entidad, para atender sus responsabilidades.
El Padilla Villafañe necesita opciones de recursos, principalmente por los entes del sector departamental, incluida la asamblea y las que sean necesarias en el ámbito nacional, donde no se pueden apartar los congresistas del cesar.
Una de las cosas que se deja en claro por parte del gerente del hospital de segundo nivel del municipio de Aguachica, es que este es autosostenible.
La crisis que hoy se afrontan en el aspecto financiero, es el producto de una reorganización, que se planteó como tabla de salvación para ajustar a la entidad hospitalaria a sus necesidades en la parte de su operatividad.
Este proceso se convirtió en perjudicial, pues la falta de previsión de los responsables de la reorganización en el ministerio de la protección social, incluyendo la propia gobernación del cesar, le originaron una serie de reclamos económicos en el campo de la justicia colombiana, por la falta de cumplimientos de acuerdos previamente establecidos, entre los que se acogieron a la restructuración, ante las directivas del Padilla Villafañe.
Según Edwin Vega Caviedes, son mas de dos mil millones de pesos que se han pagado en demandas laborales que han sido sacados de los recursos que se han generado por la venta de servicio en el regional, privando con esta situación a quienes laboran en la entidad, del pago de sus servicios, sean o no empleados directos o no.
La atención en forma prioritaria al pago de fallos o acuerdos jurídico, ha llevado a quienes manejan el hospital a descuidar el sector que genera la productividad de recursos, esto también afecta a los proveedores.
Para el gerente actual el problema lo viene afectando desde hace ya cerca de 12 meses, donde se convive con situaciones jurídico administrativa y donde la sombra del cese de actividades por parte de los trabajadores, lo acompañan entre cobijas, con el transcurrir de cada 24 horas.
La falta de oxigenación económica, por parte de quienes involucraron al centro asistencial, en la critica situación que hoy afronta, la tiene al punto de ser ingresada a una sala de cuidados intensivos, pues sus producciones en dinero para nutrir el flujo de caja ya no aguanta más.
Es triste tener que reconocer que el hospital está en una ruta totalmente lastimera y esto no es mi afirmación, más si, del señor gerente Vega Caviedes.
En la fecha, se han tocado las diferentes instancias en el nivel nacional y departamental, para tratar de encontrar eco entre quienes pueden aportar una solución, nada certero se tiene, solo se escucha de las realizaciones de reuniones de junta directiva del hospital de segundo nivel, en búsqueda de una corriente de salvamiento, que le permita a nuestro hospital alcanzar la otra orilla.
Los esfuerzos de incrementar los niveles de facturación realizados por el equipo administrativo en los 18 meses que tiene de estar al frente el profesional Edwin Vega Caviedes, el control de los gastos y los avances en el comportamiento financiero del hospital, no ha sido suficiente para afrontar los diversos compromisos de tipo financieros que se generan en la entidad, para atender sus responsabilidades.
El Padilla Villafañe necesita opciones de recursos, principalmente por los entes del sector departamental, incluida la asamblea y las que sean necesarias en el ámbito nacional, donde no se pueden apartar los congresistas del cesar.
Se necesita en la actualidad para el segundo nivel de Aguachica, que se le restituya en el termino de la distancia, los recursos que la unidad asistencial ha perdido con la reorganización, que fue un programa adelantado con la asesoría y el acompañamiento del ministerio de la protección social ya gobernación del Cesar, quienes debieron contemplar en su momento, los estados de deterioro financieros que se pudieran presentar, como es el caso que nos ocupa y esos dineros se debieron prever del mismo programa de la reorganización.
Salvar al hospital regional de Aguachica, es una tarea que nos involucra a todos, incluidos los departamentos y municipios vecinos que se benefician.
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